domingo, 28 de enero de 2024

SHARON Y MR. KIM

A pesar de ser una sociedad distante y fría, en Corea me encontré a personas muy buenas y conmigo cariñosos, de hecho alguna huella tuve que dejar allí, ya que Sharon y Mr. Kim acaban de hacer un viaje de más de 20 horas, sólo para comprobar que estoy bien.

Como todos sabéis éste 2023 no pude continuar el tratamiento en Seúl pero me sigue saliendo una gran sonrisa con todo lo vivido allí y se me eriza la piel al pensar en el resultado del tratamiento y como conseguimos llegar allí...

El camino recorrido ha sido duro pero precioso.

Sharon me cocinaba todos los días, no os podéis imaginar lo buenos que están sus kimpap, que rico está su bulgogi hasta le encontré gracia a la sopa de nabo, jamás me imaginé cuando me preguntó "que comida española hechas de menos" a lo cual respondí sin dudar " tortilla y calamares" hecharia horas mirando vídeos en YouTube de cómo hacer una tortilla y a los dos días me plantaría delante una acompañada a grito de "sorpresa", tal cual, tampoco me imaginaba que cuando dije calamares los tendríamos que comer crudos, lo peor es que nos gustaron...

No sé si era la enferma que esperaba pero fue vernos y conectamos, no sé lo que esperaban pero a pesar de en un principio no tener nada en común, de ser de dos mundos completamente diferentes enseguida encontramos puntos en común, a pesar de religiones y culturas diferentes ambos me trataron como una hija.

Hablaban con la traductora del hospital, estaban muy pendientes de mí durante los procesos...

Me cocinaba y cocina con tanto amor... Estaré siempre agradecida por hacerme sentir que a pesar de estar tan lejos de casa y de mi familia y de ir a lo que iba me transmitían ése calor de hogar y familia que se necesita en esos momentos, sentí que estaba en casa y que estaba segura, cualquier cosa que pudiese surgir ellos y Mr. Chul lo solucionarían, estaba segura, tranquila, protegida y súper mimada y consentida.

El idioma no fue ni es un problema, hablamos en inglés y aquí aprendieron la palabra más universal CARALLO, yo digo palabras sueltas en coreano pero al final eso no es importante simplemente hay que querer entenderse aunque sea por señas porque lo he comprobado en éstos veinte días que han estado aquí, lo rápido que se han adaptado a nosotros, no sabéis la cantidad de risas que nos hemos hechado viendo como papá se comunicaba con ellos...

Lo que tenemos claro es que se van encantados de nuestra gastronomía, a ella le encanta la paella y él está enamorado del vino de mi padre, les flipa nuestras sobremesas aunque no pueden entenderlo, les gustan nuestros postres pero no son saludables y si algo ha triunfado es el licor café que se levantaban sin dolor de cabeza...

Han sido veinte días muy intensos, de andar de auténticos pelexiños, descubriendo nuestra tierra, observando cada detalle, disfrutando de grandes paisajes, amaneceres y atardeceres, sentados en bancos o a ras de suelo, con paseo en catamarán incluido, cocinaron con Yayo, aprendieron a hacer bimbias, podaron, visitamos pazos y castillos, vieron las bateas de cerca, se asustaron con el frío de nuestras aguas pero se fueron enamorados de nuestras playas y nuestras casas de piedra y del calor de la lareira hasta pasamos por Luar.

Se fueron encantados prometiendo que volverán y haciéndome prometer que haré todo lo posible por continuar mi tratamiento en Korea, ésto se me escapa de las manos será el destino quien lo decidirá.

Un beso y hasta la próxima