Este blog e decidido abrirlo para compartir con vosotros un poco mi historia, aparte de que han sido muchas las personas que me han animado, espero poco a poco ir contandos y poneros al día de todo lo que me ha cambiado la vida, todo lo que se lleva hecho por la AME, que sea un punto de encuentro para muchas personas y si todo lo que me lleva pasado os vale para algo o puedo hecharos una mano en algo pues aquí estoy, aparte que si quereis podeis preguntarme lo que os apetezca (sin faltar al respeto) o proponerme temas, este blog es mío pero espero que os pertenezca un poco.
EMPEZAMOS!!!!
Mi nombre es Mercedes Álvarez Fernández, Merchi, tengo 28 años (casi ya 29) y soy natural de Cambados, Pontevedra, tras cuatro
años de idas y venidas de médico en médico, de especialista en especialista
incluso una operación innecesaria
me diagnosticaron hace un año
(19/01/15) de AME TIPO 4, Atrofia Muscular Espinal.
Hace cuatro años me empezó a cambiar la vida poco a poco,
era una chica completamente sana, deportista practicaba taekwondo desde los
tres años, por aquel entonces ya tenía
dos maravillosos niños Brais y Mateo que en la actualidad tienen 11 y 5 años
respectivamente, ejercía de camarera en fin tenía una vida completamente
normal.
De repente un día me di cuenta que mis manos de vez en
cuando “no me obedecían” o era como si estuviesen “borrachas”, no era capaz de
moverlas como yo quería, empecé a notar las manos muy frías y muy de vez en cuando no era capaz de atar las
zapatillas, o me encontraba con que no
era capaz de subir y bajar las cremalleras de las chaquetas… me preocupé y por
primera vez acudí a mi médico de cabecera para explicarle lo que me sucedía, él
tras tocarme las manos y ver que las tenía congeladas me dijo que tenía mala
circulación en las manos y frío que como estábamos en noviembre me pusiese unos
guantes y me recetó unas pastillas para la circulación, le insistí en que no me
parecía eso y que me hiciera algo más, me dijo que me tomara las pastillas y
que nos veíamos en unos meses.
Me fui de la
consulta un poco enfadada ya que me sentí como que no me había escuchado o
puesto demasiada atención en lo que le decía, con lo cual ni compré las
pastillas ni las tomé.
Pasaron los meses y seguía con esa “sensación” en las
manos y poco a poco empecé a notar más claros los síntomas, no era capaz sólo
de atar las zapatillas sino que los síntomas se fueron agravando no podía ni
abotonarme un botón ni desabotonarlo, a esto empecé a notar que a veces me
faltaba fuerza en las manos, calambres y hormigueos, con lo cual volví a ir al
médico de cabecera, le volví a explicar lo que me sucedía y me dijo que tenía
que tomarme las pastillas que como no me iba poner peor si no las tomaba,
intenté explicarle mis sensaciones pero no hubo manera, que me tomara las
pastillas y punto.
Me fui muy en
cabreada y no me compré las pastillas ni las tomé, pasaron los meses y ya no
era algo puntual empecé a notar que no era capaz de hacer vida normal, cosas
cotidianas, que no era capaz de hacer mi trabajo como hasta el momento.
Tras el primer año de síntomas no podía escribir, no
tenía fuerza ni era capaz de mover la mano para escribir, seguía sin poder atar
las zapatillas, ni subir y bajar las cremalleras, ni poner un botón, empecé en
el trabajo a notar que no podía con una botella de vino que necesitaba las dos
manos para agarrarla, no podía pelar patatas, no era capaz de sujetar una taza,
o pasé de llevar ocho platos en una mano a llevar uno con las dos, llevaba la
bandeja en la mano tanto llena como vacía se me caía y no me daba de cuenta que
se me bajaba el brazo, no podía coger a
mi hijo de 18 meses porque me fallaban las fuerzas, no podía cortar un filete…
mis jefes preocupados me aconsejaron volver ir al médico, ya que aparte de los
síntomas empezamos a notar que mis manos empezaban a deformarse y fui.
Le conté todo lo que me pasaba y el muy serio me dijo “tómate las pastillas y vamos a hacer una analítica”
(después de 18 meses), el resultado de la analítica salió bien así que me
regañó me insistió en que me tomara las
pastillas y que me veía las manos perfectas, que eran cosas mías, le dije si me
podía derivar a un traumatólogo y me dijo que no que me tomara las pastillas de
la circulación y que notaría cambios para bien.
Una vez más me fui
enfadada ya que no me comprendía y no me tomé ni me compré las pastillas una
vez más. Intenté seguir haciendo vida normal pero me costaba realizar todo tipo
de tareas de motricidad fina, los meses
fueron pasando y me salieron unas manchas en la piel en la pierna, acudí una
vez más a mi médico de cabecera y tras una discusión por lo de las manos y las
pastillas me deriva al dermatólogo para ver esas manchas.
Al llegar me dice que son unas manchas que salen en la
piel a causa del estrés, me pregunta si tengo algún problema o si me preocupa
algo, entonces le explico que si tengo
una preocupación que lo que empezó hace
casi dos años como algo puntual se ha extendido de una forma brutal y
que no me permite hacer cosas que hacía hasta hace poco, entonces tras
escucharme me pide que le muestre las manos y literalmente se echa las manos a
la cabeza, me dice que no se explica cómo puede
ver mis manos normales mi médico de cabecera, no sólo las ve deformadas
sino que me ve una gran falta de masa muscular, me remite urgentemente al
reumatólogo, el dermatólogo.
Al llegar al
reumatólogo y tras escuchar todo lo que me pasa me pide una serie de pruebas y
analíticas, las analíticas me salen bien y las pruebas correctas, así que me
dice que algo “raro” si me encuentra ya que la deformidad no es normal y falta
masa muscular, para completar los estudios me pide una electromiografía de ambas
manos.
Tras tres meses voy a hacer la electromiografía y la
doctora se sorprende de los resultados ya que paso la curva de la mano derecha
siete veces y la izquierda cinco veces,
diagnosticándome síndrome del túnel carpiano, diciéndome que en su vida encontró
unas manos con eses valores y menos en
alguien tan joven y que hay que operar ambas manos urgentemente y que volveré a
notar las manos como antes, que ella ya se encarga de hacer el informe para el
reumatólogo.
El reumatólogo me deriva al traumatólogo para operar,
tras dos meses de espera voy al traumatólogo por primera vez y le explico lo
sucedido y que empiezo a notar también las piernas “raras” como me empezó en
las manos que empiezo a sentir lo mismo en las piernas, me dice que nos vamos
ocupar primero de las manos y lo “otro” ya miraremos.
Empiezo a notar que de repente no siento si muevo las
piernas o no, si me agacho no soy capaz de levantarme yo sola, insisto en que
practico taekwondo y que a veces no puedo mover las piernas, que notamos tanto
la entrenadora como yo que voy perdiendo facultades y elasticidad, no soy capaz
a mantenerme en la bicicleta, que pierdo el equilibrio sin más y me caigo, aún
así deciden operar la mano derecha
primero.
Cuando llego a la consulta del preoperatorio le cuento
todo lo que me pasa me dice que no me preocupe que estoy en muy buenas manos
que si el doctor no le da importancia es porque no la tiene, así que todo sigue
su curso, me cojo la baja laboral para operarme.
Unos días antes de la operación me caigo y lastimo la
mano derecha así que como no pueden operar esa mano deciden que como hay que
operar ambas y está todo preparado pues me operan igualmente pero la izquierda.
La operación según el traumatólogo sale perfecta, pero yo
noté rápidamente que no se había producido ningún cambio y menos para bien, se
lo comunico en la primera revisión y me
dice que le hay que dar un tiempo que me ve en un mes.
En ese mes se me agravan las caídas, caí por las
escaleras hacia atrás y llevé ocho puntos en la cabeza, jugando con mi niño
perdí el equilibrio sin más y me golpee de lado contra una mesa abriendo una
ceja el resultado tres puntos… en un mes me cosieron a consecuencia de las
caídas cinco veces, empezaban a sospechar que era víctima de violencia de
género y mi pareja sin comerlo ni beberlo, intentaba explicar todo lo que me
pasaba pero no me prestaban atención, fue una situación muy frustrante.
Llego a la segunda revisión y le insisto en que vea mi
historial, las caídas y todos los síntomas, pero el traumatólogo insiste que su
operación salió bien y está todo correcto y que es imposible que siga con
calambres y hormigueos, que seguramente tengo algún problema y no lo quiero
contar o no sé cómo afrontarlo, que me tiro al suelo para llamar la atención y
me comunica que va a operar la mano derecha, me en cabreo y le digo que no me
va a operar la otra mano mientras que no vea que la mano izquierda que está
bien no me toca la derecha y que creo conveniente que me derive a otro
especialista para que me vea más a fondo, ya que no sólo son las manos que noto
algo que no va bien también de cintura para abajo, le insisto que practico
taekwondo y notamos que algo no va bien, me caigo sin más, a lo que me responde
que me ve en quince días para ver si hay algún cambio, pero que si tengo algún
problema que pida ayuda lo cual desencadena una gran discusión ya que el
problema es que no me presta atención a lo que le digo.
Al salir de la consulta voy a atención al paciente ya que
estoy desbordada y enfadada porque no me presta atención a todo lo que le digo
y no estoy conforme con lo que me dice el doctor, solicitando por escrito un
informe del traumatólogo explicando como
estaba antes de la operación y cómo me había quedado después de la operación y
dejé escrito mi malestar y desacuerdo tanto por el resultado de la operación
como de proceder a la operación de la
mano derecha sin resolver bajo mi punto de vista la mano operada. La respuesta
que obtuve fue que no podía valorar ya que estoy pendiente de una última
revisión, así sin más y sin ninguna explicación, con lo cual decido pedir
cambio de traumatólogo, este proceso ya no se llegó a completar, ya que en ese
intervalo de tiempo empiezo a caerme cada vez más sin explicación, aún así el
veintiocho de diciembre de 2013 decido presentarme a los campeonatos gallegos
de taekwondo quedando en un tercer puesto, tras las vacaciones de navidad el
ocho de enero del 2014 no vuelvo a ser capaz a correr, ni a dar una patada, ni
tal siquiera a caminar a paso apurado, ya muy preocupada me voy al hospital de
Santiago de Compostela me presento sin vez en la área de traumatología a las
siete de la mañana, espero ante las
consultas en la sala de espera en cuanto veo a un doctor entrar me levanté le
toqué a la puerta y le dije que venía desde Cambados sin vez y le conté todo lo
sucedido en eses tres años anteriores, me dijo que ya que venía desde tan lejos
que me iba a mirar, me miró las manos y ya no puso buena cara me mandó desnudar
y ya encontró que todos mis reflejos estaban mal, no se podía explicar cómo no
me lo miraran antes, que a simple vista parecía una distrofia muscular, el
problema era que no podía ingresarme ya en el hospital una por que iba sin vez
y otra que aunque siendo algo grave no era “urgente”, así que lo que hizo fue
hacerme un informe y me explicó que tenía que ir por mi hospital de referencia
y meterlo por atención al paciente y que se pondrían en contacto conmigo.
Eso fue lo que hice y llegando a casa me llamaron que me
presentara urgentemente en el hospital que la doctora de rehabilitación me iba
a mirar, di la vuelta rápidamente y así como llegué y dije que estaba allí ya
me revisó y se quedó de piedra con todo lo que le conté y al revisarme me dijo
que no me asustara pero que era algo grave, que iba a hablar con el
traumatólogo ya que era una situación inusual y necesitaba que él me derivara y
diera su consentimiento como jefe de área, que me dejaba un momento en la
consulta para gestionar eso. Lo que menos me esperaba era lo que me dijo la
doctora, me dijo que el traumatólogo le había dicho era que la operación había
salido bien y que no daba el consentimiento para derivarme que no tenía nada
más que cuento, ella perpleja ante la situación me comenta que no puede hacer
nada pero que en ese momento había un neurocirujano operando de urgencia y si
estaba dispuesta a esperar ella me hacía un informe y que lo presentase en
urgencias, lo cual accedí.
Tras tres horas de espera el neurocirujano me vio, revisó
y tras contarle todos los síntomas que había sentido desde el principio me da
la mala noticia que todo apunta a una enfermedad neuromuscular como una
distrofia, ordena mi ingreso hospitalario inmediato para empezar a buscar el
nombre y apellido a la enfermedad cuanto antes para ver posibilidades de
tratamiento, esperanza de vida y demás.
Tras pasar los primeros exámenes médicos comprobando que
algo había pero no sabiendo lo que deciden trasladarme a Pontevedra para que la
unidad de neurología se ocupe de mi caso, tras treinta y dos días ingresada
habiendo hecho todo tipo de pruebas y analíticas me dan el alta a la espera del resultado de
una punción lumbar en un mes me darán los resultados.
Así que me voy a casa sin saber lo que tengo pero también
con lo que no tengo.
En ese mes vuelvo a tener un sinfín de caídas pero una en
especial marca en casa un antes y un después.
Una mañana salgo de casa dejo los niños en el cole y voy
a hacer unos recados, en el camino me desplomo y rompo la muñeca, un dedo y un
diente, mis padres me dicen que no puedo seguir así porque cualquier día me
mato, deciden llevarme a un médico privado, al verme y explorarme es muy
contundente no puede hacer nada por mi pero conoce a alguien que si puede
ayudarme, el inconveniente es que está jubilado, le llama y le cuenta mi caso,
accede a verme al día siguiente.
El doctor nada más verme entrar me manda salir y volver a
entrar y me dice “si no me equivoco tienes atrofia muscular espinal distal tipo
4, muéstrame tus manos y vamos a hacer una electromiografía con unos
pinchacitos ya lo confirmamos” mi cara fue un poema tras unos pinchacitos me
confirma el diagnóstico.
Me explica que lo bueno es que por lo menos ya le pusimos
nombre, lo malo es que la AME es una enfermedad infantil, se suele nacer con
ella y es muy raro que aparezca en la edad adulta y cuando se da el caso suele
darse en varones a partir de los 35 años no en mujeres, es el segundo caso que
ve en su vida de AME en adultos y el primero en una mujer y que a día de hoy no tiene ni
tratamiento ni cura, así que me voy a casa triste pero contenta y procesando
todo lo que me había dicho.
A la semana
siguiente tengo la cita con mi neurólogo tras valorarme y ver mis resultados de
la punción lumbar que sale bien me dice que está totalmente desorientado y no
sabe por dónde tirar, en ese momento le cuento lo ocurrido y le muestro el
informe y la prueba que me había hecho el otro doctor, tras examinar los
papeles me dice que está completamente de acuerdo y me deriva a Santiago para
confirmar diagnóstico y ver realmente lo que se puede hacer.
En Santiago me confirman el diagnóstico aparte me
solicitan una prueba genética ambas confirmando AME tipo 4.
Aquí me explican un poquito más sobre la AME, es una
enfermedad neuromuscular, neurodegenerativa, lenta y progresiva, me tocó la
forma más “suave” de padecerla aunque cada persona le afecta de una manera
diferente, es una enfermedad de las denominadas “raras”.
Es una enfermedad infantil que a día de hoy no tiene ni
tratamiento ni cura pero para mantenerme en buen estado el mayor tiempo posible
hay que trabajar y hacer cambios para mantener mi calidad de vida a través de
fisioterapia, fisioterapia respiratoria, terapia acuática y terapia
ocupacional.
La seguridad social sólo cubre fisioterapia pero no de
forma crónica, esto realmente no es el
problema, el problema es que como es una enfermedad “rara” el equipo que me toca no sabe cómo trabajar
conmigo, así que me pongo a buscar información sobre especialistas en AME,
encontrando a Fernanda Jorge en Madrid, me pongo en contacto con ella le
explico lo que me sucede y voy a Madrid a hacer una revisión ella dirigirá a
todos los profesionales que me atienden tanto de la seguridad social como los
particulares que contrato, dando y enseñando pautas de cómo y qué hacer
conmigo.
Cómo de momento es lo único a lo que me puedo agarrar
empiezo con las terapias de forma lenta, suave y progresiva, ya que mis
músculos no se pueden cansar ni agotar.
El 2015 es un año muy duro ya que tengo un montón de
“brotes” aparte de estar constantemente ingresada, ya me aparecen un montón de
problemas aparte de los físicos, respiratorios…
Aunque no ha sido fácil puedo decir que creo que he
conseguido encontrar un equilibrio y he encontrado otra forma no sólo de ver
sino de vivir la vida, ha sido un año duro pero a la vez muy muy bonito, he
podido crear y dar vida a GaliciAME, ayudar, encaminar, guiar a familias…
conocer personas maravillosas que de otra forma sería imposible conocer, me
quedo con lo bueno que me da y ofrece la AME, mi compañera de vida.
UN BESO Y HASTA LA PRÓXIMA
Una luchadora de principio a fin.
ResponderEliminarPor favor no te rindas nunca.
Eres fabulosa un abrazo enorme.
Pamen
Gracias Pamen, rendirse jamás.
EliminarGracias Pamen, rendirse jamás.
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGUERRERA
ResponderEliminarGUERRERA
ResponderEliminarTi tamén estás neste camiño acompañandome
EliminarTi tamén estás neste camiño acompañandome
EliminarMucho ánimo y fuerza. Eres una luchadora y un ejemplo de mujer.
ResponderEliminarMucho ánimo y fuerza. Eres una luchadora y un ejemplo de mujer.
ResponderEliminarGracias
EliminarGracias
EliminarEncantada de leerte,emocionarme y sentirme reflejada, no padezco AME pero sí una enfermedad rara. No dejes de escribir para ser la voz de much@s loc@s cuerdas q están en el camino
ResponderEliminarGracias intentaré escribir cada quincena
EliminarGracias intentaré escribir cada quincena
EliminarEncantada de leerte,emocionarme y sentirme reflejada, no padezco AME pero sí una enfermedad rara. No dejes de escribir para ser la voz de much@s loc@s cuerdas q están en el camino
ResponderEliminarHola Mar me alegra saber que pude no solo transmitirte mi historia sino que he despertado eses sentimientos en ti. Animo tambien en tu lucha un beso.
EliminarImpresionante luchadora. Recibe todo el ánimo del mundo. Insiste, persiste. Eres estupenda. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias
EliminarGracias
EliminarSra. Álvarez.
ResponderEliminarMi nombre es Javier Santoyo tengo 27 años y tengo AME tipo 3...
A ver lo que escribe comprendo su sentir, dolor y frustración por no poder moverse como antes lo hacía.
Es cierto, no existe cura ni tratamiento para el AME pero mínimo mantengo la esperanza de que próximamente salga algo con las farmacéuticas que están desarrollando medicamentos en este momento para él AME.
Le mentiría si le digo sino me siento identificado con usted, claro me dio los síntomas mucho antes que a usted pero me atrevo a decir (Espero no ofender) que por lo que leí vi mi mundo por sus ojos, Médicos que al no saber te dan un placebo para que digan que te trataron, exámenes dolorosos e innecesarios y la dificultad de moverse cada vez más.
Pero mire el lado bueno, tenemos vida, "Salud" y gente que nos apoya.
Espero su próximo artículo...
Recuerde… “Hay que echarle ganas…”
Saludos.
Hola Javier me alegra leer y comprobar que te sientes identificado y como bien tu dices hay vida eso es lo importante. Un beso y mucho ánimo para ti también ya que nadie mejor que tu para comprender esto compañero de batalla.
ResponderEliminarHola Javier me alegra leer y comprobar que te sientes identificado y como bien tu dices hay vida eso es lo importante. Un beso y mucho ánimo para ti también ya que nadie mejor que tu para comprender esto compañero de batalla.
ResponderEliminarHola Javier me alegra leer y comprobar que te sientes identificado y como bien tu dices hay vida eso es lo importante. Un beso y mucho ánimo para ti también ya que nadie mejor que tu para comprender esto compañero de batalla.
ResponderEliminarmucho ánimo y desde la agrupación o Trevo de Meis para todo lo que podamos estamos a tu entera disposición
ResponderEliminarGracias Maria del Carmen seguro que podremos hacer muchas cosas juntos por la AME, me quedo con los datos de la agrupación para un posible festival cara el año, muchas gracias.
EliminarGracias Maria del Carmen seguro que podremos hacer muchas cosas juntos por la AME, me quedo con los datos de la agrupación para un posible festival cara el año, muchas gracias.
Eliminarmucho ánimo y desde la agrupación o Trevo de Meis para todo lo que podamos estamos a tu entera disposición
ResponderEliminarHola Merchi son Adriana,moza de César tipo 3, acabasme de facer chorar...con todo ese proceso largo que levas pasado e sobre todo pola falta de formación e de interés de médicos cos que te atopaches polo camiño, de momento non hai cura, están investigando moito, como di César antes era un túnel sin saida, ahora vese unha pequena luz o final do túnel, e gracias a ti e a toda a familia que forma AME é mais levadeiro, e xuntos podemolo conseguir e apoiarnos uns a outros, non estades solos. Eu este ano, fixen as probas xenéticas de AME, e deronme negativo, levamos unha alegría inmensa, pois algún día poderemos ter fillos sin esta enfermidade, xa que como ben sabedes, teñen que ser os dous pais portadores. Sin mais, un saudo Merchi e unha aperta moi grande.
ResponderEliminarCanto me alegro diso e como ben dis somos unha familia. Un bico
ResponderEliminarBicoooosssss
ResponderEliminarHola Mercedes, gracias por contar tu historia, historia es un reflejo de lo que muchos hemos vivido con esta enfermedad "rara". Soy Daniel Pozo, tengo 28 años, AME tipo III de Chile.
ResponderEliminarSentirse identificado es muy fácil, como ya comento Javier y Adriana, mis saludos!. Es muy difícil encontrar equipos medicos y terapeutas que conozcan sobre esta enfermedad y cuales son las terapias recomendadas para mantenerse en la mejor forma posible.
Yo recién hace un año conocí a otras personas con AME en un encuentro realizado por una agrupación de familias con AME (FAME Chile), y fue muy importante, ya que al conocer otras experiencias y historias, de alguna manera se potencian las ganas de seguir adelante y no darse por vencido.
Un abrazo grande a todas las personas con AME que lean esto!, gracias por compartir tu experiencia!, esperare la próxima entrada!
Gracias te deseo lo mejor y mucho ánimo.
EliminarGracias te deseo lo mejor y mucho ánimo.
EliminarAl igual que para el resto de formas de AME, la AME4 se ha asociado con deleciones en el gen SMN1. No sé si sabes que el único medicamento que dan en el hospital de niños de Londres para tipos 2 y 3 es Salbutamol (Ventolín). También hay médicos que lo recetan en España para AME. Es barato, entra en el Seguro, puede que no te haga nada, pero se puede probar. Más info aquí: http://www.fameargentina.com.ar/Investig/Salbutamolx.pdf
ResponderEliminarUn beso.
Si lo conozco en mi caso fue descartado por antecedentes familiares gracias.
EliminarSi lo conozco en mi caso fue descartado por antecedentes familiares gracias.
Eliminarhola merchi estamos candela y yo leyendo tu blog y llorando pero como es tu cumple FELICIDADES
ResponderEliminara traballar!!!!
ResponderEliminarBikazos!!!
ResponderEliminar