El camino del año pasado me llegó en un momento vital completamente diferente al de éste año pero me aportó todo lo que necesitaba en ése preciso instante y me ayudó a remontar el año, fue un antes y después.
El camino de éste año ha sido un respiro y la continuidad del anterior ya que lo hice con Mateo, lo disfruté tanto viendo la ilusión con la que se levantaba cada mañana para pedalear, con cada sonrisa que nos ofrecía al grupo, con sus bromas, con sus chistes, con su ingenio, con sus bailes, con sus mimos y carantoñas incluso con algún berrinche,me siento orgullosa de ver como ayudaba a tirar por mis compañeros, Laura y Suso, cuesta arriba poniendo toda la carne en el asador, ver lo responsable que es y como se integró en la mecánica de equipo siguiendo las órdenes de Piti, Julio, Lidia o Alfredo a pies juntillas, ambos hemos reforzado nuestra relación, el camino también ha dejado una huella en él, espero que sea un futuro piloto de Discamino porque aquí encontrará el verdadero sentido de la vida y una buena escuela de valores donde prima la generosidad y el compañerismo.
Un camino del norte que deja una huella en mi interior con cada paisaje que me ha inundado el alma, acantilados que me han llamado para dar un salto al vacío y no mirar atrás, piedras y rocas que me han recordado que sólo son materiales para construir y avanzar, montañas de vistas alegres, sendas pegadas al mar, huellas en el sonido del mar, rompiendo olas que me hacen relajar, inspirar, coger aire para volverme a impulsar, estremeciéndome por dentro, me han hecho vibrar con la espuma de las olas ofreciendo calma y serenidad.
Huellas de la vida y la muerte ya que a nuestro paso vi el reflejo de ésa fina línea que divide ambas partes de éste misterio llamado vida, al pasar pegados al arcén vi animales muertos y disecados que sólo se pudieron llevar puesto lo vivido dejando aquí expuesta su piel.
Huellas de la naturaleza en estado puro, nunca antes había visto telas de araña a través de los ojos del rocío del alba ni de la llovizna aunque sí había visto animales curiosos que se asoman al sentirnos pasar.
Huellas de la sombra y frescura al atravesar árboles entrelazados que me trasladaban a donde quiero estar.
Huellas olfativas que volveré a recordar cada vez que lo necesite, aire,mar y tierra, en cualquier lugar cerraré los ojos y me vuelven a inundar.
Me encanta ver como amanecen los pueblos y ciudades por donde pasamos, los primeros rayos de luz arrojan mucha información del lugar por el que pasas, observé haciéndome reflexionar de lo rápido que vamos en sociedad, todos vamos rápido, deprisa sin parar a mirar ni siquiera a la persona que tenemos al lado, cuántas veces nos habremos cruzado sin nunca antes habernos visto, el tiempo influye,también es un indicativo del calor humano de cada zona, la huella como sociedad también apareció en éste camino.
La huella del saludo estuvo constantemente presente, algo que me sorprendió tanto el año pasado como éste año es que al pasar y saludar a los peregrinos con una sonrisa y a grito de buen camino le transmites la energía que le faltaba para dar un paso más, éste año como me parecía poco desear buen camino a los peregrinos amplié mi radio a cada persona que encontramos a nuestro paso, un simple saludo, buenos días, acompañado de una cara amable y una sonrisa y voila! reacciones de todo tipo hemos visto desde la sorpresa por el saludo y vernos pasar( debemos ser un cuadro, una bici - silla, Julio pedaleando y yo ahí sentada con mis labios pintados y las gafas de sol) hasta ver que arrancamos sonrisas, nos devuelven el saludo y la cara de amabilidad , algunos sorprendidos se voltean curiosos al ver a Discamino, otros hacen que no ven y otros no quieren mirar.
Una anécdota de mis buenos días causó que el bueno de Guillermo nos preguntara si habíamos pasado por allí el año pasado lo cual provocó avisar a Javi y dar media vuelta y parar a saludar con besos y abrazos cargados de hospitalidad, ofreciéndonos limones que todo el grupo agradeció.
La huella de la tecnología también tuvo un hueco en éste camino, estuve prácticamente desconectada del mundo durante dos semanas y se sobrevive perfectamente, sólo manteniendo contacto con las personas que quiero cada dos o tres días aunque las noticias llegan igual el que necesita encontrarte te encuentra sin más.
La huella del que espera también se hizo notar, ver el cariño en el CAI de Canero esperando a que llegaramos me hizo pensar, con lo poco que uno tiene y que feliz puedes hacer a los demás.
La huella del tiempo, tan importante en nuestro día a día, siempre voy mirando el reloj y pensando tengo que, tengo que, no me dá tiempo, voy volada,en el camino no hay horarios fijos, menos para levantarse, 5.30 todos los días, aún así los días vuelan y no llegan a nada, la convivencia hace cada día más grupo al grupo, hace conocer a las personas y tener el privilegio de conversar en un ámbito especial, intercambiando experiencias, compartiendo risas, vaciles y ganas de bailar, hablando de los nuestros, enseñando fotos y vídeos a los demás, tenemos la oportunidad de conocer historias para escuchar, tomar buena nota y aprender.
La huella de la accesibilidad tan imprescindible para nosotros y tan poco importante para los que construyen, me quedo con el primer paseo en bici por San Sebastián aunque el GPS de Alfredo no quería funcionar, todo es accesible y comodidad, un carril bici muy bien señalizado y comunicado que nos permitió disfrutar de la ciudad, observando la arquitectura, llamándome la atención lo bien conectado que está todo y la importancia que le dan a rampas, paseos y zonas verdes, hasta montamos la bici - silla en ascensor, el camino da para mucho.
Para mí es el camino que me deja la huella de la humildad, el año pasado no sabía donde me metía pero en éste sí, éste ha sido mucho más duro, jamás me imaginé durmiendo en pabellones, a ras de suelo, teniendo de somier bancos de pabellones, en mi vida pensé que renunciaría a tantas cosas de forma voluntaria, a las pocas comodidades que tengo en mi vida cotidiana y que me hacen la vida más fácil por el camino, tampoco pensé andar tan tirada de aspecto, no me importa no tener un armario y tener que hacer y deshacer la maleta todos los días, andar con la casa a cuestas como feriantes, no me importa lo único que importa es con quien comparto el camino, los abrazos y besos que doy y pido, por quien me dejo abrazar y besar, con los cruces de palabras, con las conversaciones que enriquecen el alma, que todos lleguemos bien.
Las huellas que deja en mí Discamino y todo lo que significa,sacan siempre la huella de la mejor versión, representa todo en lo que creo, tiene las personas adecuadas para desarrollar éste proyecto, es una oda a la vida, es un grito con eco, es compañerismo, es diversidad, es resiliencia, es un tú puedes, podemos , es un respiro para muchas personas y familias, es voluntad, es generosidad, es sacrificio, es pasión por la vida, es aventura, son valores que no se pueden perder, es un equipo, es discapacidad con distintas capacidades, es alegría, es ilusión, es amor, es entrega, es dedicación donde sólo importa cada persona sin condición,su lema ya lo dice todo, que nadie te diga que no puedes, las huellas de la impresión e impregnación también están ligadas a Discamino.
Mis compañeros de camino también me han marcado una vez más dejando huellas bien bonitas.
Lidia es la huella del dar con las manos llenas, todo lo que tiene, que no es poco.
Julio es la huella del esfuerzo, del querer, del poder, mis caminos sin ti no serían lo mismo, gracias por llevarme, por pedalear por ambos, por las risas y conversaciones, por los silencios, por dejarme momentos para mí en la bici - silla, por disfrutar conmigo de las vistas, los olores, de las luces y sombras, gracias por ver conmigo las cuestas arriba como un objetivo no como un límite, gracias por contribuir a que mí sonrisa sea más amplia, gracias por conectar conmigo, gracias por ser mis piernas, gracias por hacerme sentir adrenalina,gracias por otro camino más pero sobre todo por no escuchar al jefe y rodar cuesta abajo como dous loquiños.
Fernando como se nota que somos de Cambados, lo bueno no abunda, para mí representas la huella del buen hacer, mecánico, arreglatodo, desde la paciencia, el silencio y con rigor, asistencia en carretera y persona de apoyo fuera del arcén, hombre reservado pero con el que tener una buena conversación, una bendición cruzarnos en dos caminos, tienes un trocito de mi corazón.
Suso dejas en mí la huella de la calma y serenidad con la vida y hacia los demás, gracias por hacer tan fácil el camino.
Laura dejas la huella del equilibrio, seria y divertida, ácida y cálida, reservada pero parlanchina, constante y huidiza, gracias por permitirme ser parte de tú camino.
Naiara, salió a flote la huella del reflejo donde me gustaría mirar, no hacen falta manos simplemente querer.
Yolanda la huella del buen rollo y ganas de pasárselo bien llevan tú nombre escrito, Yolanda ,Ramona o Doña Lola eso dá igual,desde el cariño, respeto y admiración, gracias por hacerme reír tanto.
Alfredo la huella de la travesura de un niño está ligada a ti, gracias por ser como un niño con Mateo y darnos tan buenos momentos.
Lino la huella de un silencio que nunca dijo tanto.
Jose Luis la huella de la voluntad del querer hacer.
Iñaki la huella de la felicidad hecha chocolate, gracias por cada trozo de chocolate que me has traído y me han hecho tan felíz, gracias por el apoyo en carretera y velar por nuestra seguridad.
Celia gracias por ser un maravilloso apoyo, siempre con una cara afable, sincera, dispuesta a ayudar, tanto rellenando agua como siendo nuestros brazos y piernas, simplemente servicial, disfruta de la lectura pero no te olvides de escribir cada capítulo de tu vida sin perder de vista a tú niña interior, mi niña eres la huella de la buena disposición.
Menchu para mí signicas la huella del ruído y alboroto, dá igual lo que te hechen, eres buena piloto.
Paula somos cómplices de mirada, compartimos corazón, compartimos camino y siento que eres la huella del timón.
Javi para unos, Piti para otros, gracias, gracias por engañarme y preguntarme, hace un par de años,lo que parecía algo inocente, sin trucos, quieres probar la bici - silla?, vaya si tenía truco, ya no me quiero bajar, te gustaría hacer un camino con nosotros? ya van dos... recuerdo perfectamente nuestro primer paseo en bicicleta, todo lo que pensaba que no volvería a sentir, sentí y siento gracias a ti.
Gracias por la confianza de ofrecerme la oportunidad de vivir no uno sino dos caminos con vosotros, ahora bien un tercer camino ya te lo digo yo que habrá si la suerte y salud me acompaña no te librará ni un crucero en el Retiro.
Gracias por que en todos nuestros cruces de caminos me haces muy felíz, he descubierto cosas en los caminos que ni yo misma imaginaría, no sabía que era tan fuerte ni tan frágil, eres un faro en mí vida, el año pasado una luz en medio de la tempestad y éste año la luz que no debo perder de vista ya que me llevará a buen puerto, la huella del farero recae en tí.
El camino deja otro tipo de huellas invisibles a la vista de los demás, han hecho poco a poco mella en mí, ayudándome a tirar murallas, soltando mochilas, perdiendo miedo, dándome seguridad, teniendo claro el camino que quiero transitar, espero hacerlo bien y disfrutar, tomando buena nota de las huellas que quiero recordar y aplicar para que den sentido a mí vida, éstas palabras voy a dejar aquí escritas por si alguna vez quiero tirar la toalla o me invadan los porqués en vez de los paraques.
Un beso y hasta la próxima!
Te quiero, señor...ita
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