lunes, 20 de febrero de 2017

HAY ÁNGELES EN LA TIERRA

Pues sí, yo creo en los ángeles y te puedo asegurar que yo estoy rodeada de ellos además todos llegaron a mi vida justo en el momento que más los necesitaba cuando creía que todo estaba perdido cada uno arrojó luz a mi camino ayudándome a seguir caminando más tranquila, más segura y con paso firme.

Los ángeles no sólo están en el cielo y no son sólo eses que tu imaginación te está proporcionando, no sólo son eses seres rubios de ojos azules con alas con una media sonrisa acorralada por unos suaves coloretes, NO,  a veces los podemos encontrar a nuestro alrededor y son seres de carne y hueso.

Si que creo en que las coincidencias no existen, creo que cada persona llega a tu vida con un fin, algunas personas dicen misión pero de lo que estoy segura es que ninguna es porque sí.

El primer ángel que encontré fue ya hace  dos años, puedo decir que me cayó del cielo, fue el doctor Fernández, el  médico que me diagnosticó y si no fuera por él, no sé donde estaría yo hoy.
Todo fue una auténtica locura hasta que se cruzó en mi camino y llegué a él de auténtica casualidad y justo cuando más lo necesitaba, como algunos sabéis ya estaba enferma y no sabían ni eran capaces de ponerle nombre a lo que yo tenía, a raíz de una caída aparatosa mis padres me dicen de que es hora de buscar otra opinión porque cualquier día me mato y es ese médico privado quien se pone en contacto con él para que acceda a verme.
Aceptó mirarme y tras muchas vueltas acertó a la primera con mi enfermedad, a parte se volcó conmigo ya no sólo como médico sino ya como amigo y lo más importante como persona, aunque al principio fue mucha información junta él supo guiarme muy bien médicamente y personalmente, aparte me echa una mano siempre que está a su alcance con la asociación y estoy muy agradecida su labor altruista conmigo.
Digo que apareció cuando más lo necesitaba porque hasta ese día no tuve tranquilidad, era peor  no dar con lo que era, tenía una angustia constante y este ángel me trajo paz, serenidad y me abrió un nuevo camino.


Y este ángel no está sólo en esta misión sino que está acompañado de algunos más.
Mi segundo ángel, llevaba tiempo conmigo, llevaba tiempo conmigo cuidándome, advirtiéndome que lo mío no era normal, que me mirara que siguiera insistiéndole al médico porque algo tenía seguro.
Este segundo ángel lo conocí en forma de osteópata, Fran, desde mis primeros síntomas ya pasaron algunos años y puedo decir que  ha estado velando por mí desde el primer día.
Me acompaña desde antes de saber lo que tenía y una vez que sabía a lo que me tenía que enfrentar, me cogió de la mano para acompañarme en mi camino y ayudarme a hacerlo lo más llevadero posible intentando mantener  y mejorar mi calidad de vida.
Se convirtió no sólo en mi osteópata sino en mi terapeuta acuático, a través de la constancia y perseverancia en nuestro trabajo, si nuestro trabajo leéis bien porque en este barco remamos los dos, si no fuera por su trabajo, dedicación y su preocupación yo no sería capaz de volver a nadar, a desplazarme sola en el agua, a ponerme de puntillas, a ganar equilibrio…
Este ángel llegó a mí para ayudarme a superarme y velar por mi seguridad.


No sé si los ángeles en el cielo serán hombres o mujeres, lo que sí puedo asegurar es que a mí me llegaron de ambas formas.

Mi tercer ángel se llama Fernanda, también llegó a mi vida para ayudarme a encaminarme y dirigirnos, estaba muy perdida me fui a Madrid a buscar información a unas jornadas médicas y ahí la conocí, la escuché dando una ponencia y flipé, todo lo que los médicos aquí me decían que no  tenía que hacer pues llegó ella y zasca todo lo contrario.
Cuando terminó su ponencia me acerqué a ella y le plantee mi situación, la verdad es que fue un amor de mujer, me planteó varias opciones mostrándose muy abierta para conocer mi caso y planteando la posibilidad de ella dirigir mi caso y al equipo de profesionales que me rodean ya que todos estábamos perdidos.
Pronto tendríamos esa primera consulta que unió nuestros caminos, el mío desde luego para mejor, empezamos a ver resultados a los pocos meses comprendiendo que siguiendo sus pautas y consejos si se puede.
Fernanda, mi Fer, es de esas personas que tanto vale para un roto que  para un descosido, es muy práctica, una gran profesional, una gran persona y amiga.
La verdad es que no sólo se embarca sino se deja embarcar, ha surgido una gran amistad y desde luego sin duda éste es el ángel que me guía, mi guía.


Mi cuarto ángel también llegó  en forma de mujer y de casualidad, Lara vino para enseñarme, de un lugar llamado Pautas, increíble pero cierto.
Vino para enseñarme,  enseñarme a enseñar a los demás, aprender a cuidarme y cuidar al que me cuida, a estar siempre disponible aún estando mala ya que el que está a tu lado está peor que tu y te necesita.
Este ángel me trajo generosidad.


 Mi quinto ángel lo conocía desde que era una enana, si os digo la verdad le pateé el culo varias veces,(hacíamos taekwondo juntas jajajaja), nunca pensé que una enfermedad me llegaría y necesitaría tanta ayuda, menos la de ella.
Sonia es esa amiga que siempre está ahí para lo que necesites por mucho tiempo que pase, da todo de su parte, en mi caso me da todos sus conocimientos, cariño y dedicación a través de la terapia ocupacional.
Ella se encarga de que mis manos sigan funcionando y mantenerme para que la AME no me  gane terreno, esta terapia sin ella no sería lo mismo.
Para mí este ángel es el de la lealtad.



Mi sexto ángel hace poco que llegó a mi vida, exactamente el verano pasado de casualidad, éste ángel, Rocío, aunque me queda mucho por descubrir junto a ella, tengo la certeza de que vino para quedarse, no sólo para iluminar mi camino si no el de mucha gente.
Este es mi ángel de la luz.




Mi séptimo y  creo que mi último ángel pero no por eso menos importante  es una maravillosa mujer que conocí de casualidad, una tarde, escuchó mi historia y se interesó por mí.
Belén al igual que  yo cree en los ángeles y en el destino, fue una de las primeras cosas que me dijo y me quedó grabadísimo lo que me contó.
Me prometió no dejarme sola, acompañarme en lo bueno y lo malo, en mis locuras, que son muchas, en que la AME tendría voz, se conocería, creyó en mí y en GaliciAME, siendo así nuestra madrina AME.
Me juró caminar tras mis pies y al lado y lo cumplió.
Para mí este es mi ángel de la bondad y compañía.


Como veis estoy rodeada de ángeles, que me cayeron del cielo y hay otros que los tengo en el cielo y otros están por llegar, de casualidad o no ahí están, sé que con vosotros a mi lado puedo estar y vivir tranquila, no me llega esta vida para deciros:
GRACIAS ÁNGELES








UN BESO Y HASTA LA PRÓXIMA    
  

   

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