Pues sí, yo creo en los ángeles y te puedo asegurar que
yo estoy rodeada de ellos además todos llegaron a mi vida justo en el momento
que más los necesitaba cuando creía que todo estaba perdido cada uno arrojó luz
a mi camino ayudándome a seguir caminando más tranquila, más segura y con paso
firme.
Los ángeles no sólo están en el cielo y no son sólo eses
que tu imaginación te está proporcionando, no sólo son eses seres rubios de
ojos azules con alas con una media sonrisa acorralada por unos suaves coloretes,
NO, a veces los podemos encontrar a
nuestro alrededor y son seres de carne y hueso.
Si que creo en que las coincidencias no existen, creo que
cada persona llega a tu vida con un fin, algunas personas dicen misión pero de
lo que estoy segura es que ninguna es porque sí.
El primer ángel que encontré fue ya hace dos años, puedo decir que me cayó del cielo,
fue el doctor Fernández, el médico que
me diagnosticó y si no fuera por él, no sé donde estaría yo hoy.
Todo fue una auténtica locura hasta que se cruzó en mi
camino y llegué a él de auténtica casualidad y justo cuando más lo necesitaba,
como algunos sabéis ya estaba enferma y no sabían ni eran capaces de ponerle
nombre a lo que yo tenía, a raíz de una caída aparatosa mis padres me dicen de
que es hora de buscar otra opinión porque cualquier día me mato y es ese médico
privado quien se pone en contacto con él para que acceda a verme.
Aceptó mirarme y tras muchas vueltas acertó a la primera
con mi enfermedad, a parte se volcó conmigo ya no sólo como médico sino ya como
amigo y lo más importante como persona, aunque al principio fue mucha
información junta él supo guiarme muy bien médicamente y personalmente, aparte
me echa una mano siempre que está a su alcance con la asociación y estoy muy
agradecida su labor altruista conmigo.
Digo que apareció cuando más lo necesitaba porque hasta
ese día no tuve tranquilidad, era peor
no dar con lo que era, tenía una angustia constante y este ángel me
trajo paz, serenidad y me abrió un nuevo camino.
Y este ángel no está sólo en esta misión sino que está
acompañado de algunos más.
Mi segundo ángel, llevaba tiempo conmigo, llevaba tiempo
conmigo cuidándome, advirtiéndome que lo mío no era normal, que me mirara que
siguiera insistiéndole al médico porque algo tenía seguro.
Este segundo ángel lo conocí en forma de osteópata, Fran,
desde mis primeros síntomas ya pasaron algunos años y puedo decir que ha estado velando por mí desde el primer día.
Me acompaña desde antes de saber lo que tenía y una vez
que sabía a lo que me tenía que enfrentar, me cogió de la mano para acompañarme
en mi camino y ayudarme a hacerlo lo más llevadero posible intentando
mantener y mejorar mi calidad de vida.
Se convirtió no sólo en mi osteópata sino en mi terapeuta
acuático, a través de la constancia y perseverancia en nuestro trabajo, si
nuestro trabajo leéis bien porque en este barco remamos los dos, si no fuera
por su trabajo, dedicación y su preocupación yo no sería capaz de volver a
nadar, a desplazarme sola en el agua, a ponerme de puntillas, a ganar
equilibrio…
Este ángel llegó a mí para ayudarme a superarme y velar
por mi seguridad.
No sé si los ángeles en el cielo serán hombres o mujeres,
lo que sí puedo asegurar es que a mí me llegaron de ambas formas.
Mi tercer ángel se llama Fernanda, también llegó a mi
vida para ayudarme a encaminarme y dirigirnos, estaba muy perdida me fui a
Madrid a buscar información a unas jornadas médicas y ahí la conocí, la escuché
dando una ponencia y flipé, todo lo que los médicos aquí me decían que no tenía que hacer pues llegó ella y zasca todo
lo contrario.
Cuando terminó su ponencia me acerqué a ella y le plantee
mi situación, la verdad es que fue un amor de mujer, me planteó varias opciones
mostrándose muy abierta para conocer mi caso y planteando la posibilidad de
ella dirigir mi caso y al equipo de profesionales que me rodean ya que todos
estábamos perdidos.
Pronto tendríamos esa primera consulta que unió nuestros
caminos, el mío desde luego para mejor, empezamos a ver resultados a los pocos
meses comprendiendo que siguiendo sus pautas y consejos si se puede.
Fernanda, mi Fer, es de esas personas que tanto vale para
un roto que para un descosido, es muy
práctica, una gran profesional, una gran persona y amiga.
La verdad es que no sólo se embarca sino se deja
embarcar, ha surgido una gran amistad y desde luego sin duda éste es el ángel
que me guía, mi guía.
Mi cuarto ángel también llegó en forma de mujer y de casualidad, Lara vino
para enseñarme, de un lugar llamado Pautas, increíble pero cierto.
Vino para enseñarme,
enseñarme a enseñar a los demás, aprender a cuidarme y cuidar al que me
cuida, a estar siempre disponible aún estando mala ya que el que está a tu lado
está peor que tu y te necesita.
Este ángel me trajo generosidad.
Mi quinto ángel lo
conocía desde que era una enana, si os digo la verdad le pateé el culo varias
veces,(hacíamos taekwondo juntas jajajaja), nunca pensé que una enfermedad me
llegaría y necesitaría tanta ayuda, menos la de ella.
Sonia es esa amiga que siempre está ahí para lo que
necesites por mucho tiempo que pase, da todo de su parte, en mi caso me da
todos sus conocimientos, cariño y dedicación a través de la terapia
ocupacional.
Ella se encarga de que mis manos sigan funcionando y
mantenerme para que la AME no me gane
terreno, esta terapia sin ella no sería lo mismo.
Para mí este ángel es el de la lealtad.
Mi sexto ángel hace poco que llegó a mi vida, exactamente
el verano pasado de casualidad, éste ángel, Rocío, aunque me queda mucho por
descubrir junto a ella, tengo la certeza de que vino para quedarse, no sólo
para iluminar mi camino si no el de mucha gente.
Este es mi ángel de la luz.
Mi séptimo y creo
que mi último ángel pero no por eso menos importante es una maravillosa mujer que conocí de
casualidad, una tarde, escuchó mi historia y se interesó por mí.
Belén al igual que
yo cree en los ángeles y en el destino, fue una de las primeras cosas
que me dijo y me quedó grabadísimo lo que me contó.
Me prometió no dejarme sola, acompañarme en lo bueno y lo
malo, en mis locuras, que son muchas, en que la AME tendría voz, se conocería,
creyó en mí y en GaliciAME, siendo así nuestra madrina AME.
Me juró caminar tras mis pies y al lado y lo cumplió.
Para mí este es mi ángel de la bondad y compañía.
Como veis estoy rodeada de ángeles, que me cayeron del
cielo y hay otros que los tengo en el cielo y otros están por llegar, de
casualidad o no ahí están, sé que con vosotros a mi lado puedo estar y vivir
tranquila, no me llega esta vida para deciros:
GRACIAS ÁNGELES











Te Quiero!
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